jueves, 18 de octubre de 2007

AC/DC “Flick Of the Switch” (1983, Hard Rock)


Pese a su tapa blanca dibujada casi timidamente, para muchos fans este disco es una “mancha negra” en la dilatado discografía de los australianos. Casi el contrapunto de “Back In Black” y no sólo por los colores de ambas portadas. En mi caso lo descubrí muy tarde, gracias a una oferta de digipacks que habían quedado de los noventas luego del desastre económico que sufrió nuestro país en Diciembre del 2001. Gracias a un amigo que me lo recomendó insistentemente, lo compré a un precio irrisorio. AC/DC tiene una forma de sonar simple y contundente que no requiere de muchos malabares literarios para describirla. Rock and roll muy eléctrico, voz chillona y al mando, riffs machacantes, y ritmos que hacen marcar el rítmo hasta a tus parientes que no escuchan rock y suelen putear a tu banda favorita.

En “Flick Of the Switch”, la banda venía en declive luego de haber conquistado al mundo con “Back In Black” y haber lanzado un disco correcto que no terminó de convencer (“For Those About To Rock”). A todo esto, durante la grabación del disco se le sumó la partida de un miembro importante en el sonido de la banda: Phil Rudd. “Flick Of the Switch” tiene temas más solemnes y menos gancheros, pero con una potencia y rockeo que no decae en ninguno de los diez que lo componen. A esta altura nadie discute que Malcolm Young es el verdadero cerebro tras AC/DC con su arsenal de riffs rítmicos, y Angus la carta de presentación identificable de la banda con sus sólos electrizantes más su despliegue en vivo.


Hay mucha excitación y energía en “This House Is On Fire”, “Brain Shake” y “Bedlam In Belgium”, vibración e intensidad en “Guns For Hire” y “Rising Power” y una catarata de riffs neuróticos en “Landslide”. El tempo controlado y acompasado dice presente en “Nervous Shakedown” (lleno de un aura solemne) para reaparecer en “Deep In The Hole”. Me arriesgo a decir que este fue el ultimo disco de muy buen nivel de AC/DC, con un Brian Johnson potente y chillón, y la banda sonando realmente intensa, rockera y vibrante. El nivel de temas y potencia es tan admirable que “Flick Of The Switch” se acerca a “Back In Black”, pero sin tantos temas con gancho. Luego de esta placa, vendrían discos menos memorables y en “piloto automático”. A diferencia de lo que muchos críticos dijeron de este álbum, no veo ni un solo tema relleno y sí rock de “alto voltaje” con una “vuelta de tuerca” que no da tregua.

Calificación: 9/10

JUDAS PRIEST "British Steel" (1980, Heavy Metal)


Este disco me lo pasó un ex compañero de laburo grabado de vinilo a cassette, allá por el ´94 y al año lo compré original en un Tower Records. Yo venía de escuchar discos como “Ram It Down” y más tarde “Painkiller”, por el fervor provocado por este último empecé a investigar los discos más emblemáticos del pasado del quinteto de Birmingham. “British Steel” sale en un año donde al Heavy Metal/Hard Rock le salía todo redondo: Bandas como Black Sabbath, Mötorhead y AC/DC lanzarían placas fundamentales y a la vez aparecería en escena una agrupación fundamental en la historia del estilo como lo es Iron Maiden con su homónimo álbum debut. Tal vez contagiados por toda esta vorágine de excelentes ediciones y en ascenso lento pero sostenido.

“British Steel” es un disco asimilable a primera oída que pide por más, con un un hit tras otro. “Living After Midnight” es el que mejor ejemplifica estas cualidades: estribillo memorable, base aplastante, violas riffeando efectivamente, y Halford sacandole brillo a su voz. Son nueve temas muy contundentes que sacuden por su pesadez y estructuras sencillas pero tremendamente efectivas, con el transcurrir de los años buena parte de ellos serían clásicos innegables. “Grinder” con su riff básico y estribillo tremendamente adictivo impacta al oyente sin más trámites. Lo mismo ocurre con “Breaking The Law”. Todo sin rebusques, sonando macizos y monolíticos, bien simples sin ser tampoco minimalistas.

Tal vez sea el primer disco de Judas en donde el estilo se emparenta más con el Heavy Metal y no tanto con el Hard Rock, el sonido ya es de una banda “grande”. “Rapid Fire” es velocidad y punteos de la dupla K.K. Downing/Glenn Tipton, lo cual repiten con menor impacto en “Steeler”. “United” conmueve gracias a una impecable performance vocal de Rob Halford, con un estribillo y rítmo que se graban de inmediato sostenido por la dupla rítmica Hill/Holland. Hay momentos más volcados al hard rock pero en donde no merma la energía y vibración como ocurre en “Don’t Have To Be Old To Be Wise” y “The Rage”, en donde los violeros son clave para lograr ese clima rockero pero a la vez dotado de adrenalina, con Halford disparando sus clásicos “falsetes”.

Un disco que puedo poner todo el tiempo y no me canso de escucharlo. “British Steel” es acero británico que empezaría a desparramarse y a causar secuelas por todo el mundo, influyendo a centenares de grupos que en los ochentas y noventas terminarían de definir el género. Cuando uno menciona el término “Heavy Metal”, Judas Priest es un referente indiscutido.

Calificación: 10/10

sábado, 13 de octubre de 2007

DEMOLITION HAMMER “Epidemic Of Violence” (1992, Thrash Metal)


Demolition Hammer fue una agrupación norteamericana de thrash metal que en sus comienzos lanzó unos demos que captaron la atención del under, no tardaría en llegar una oferta para grabar su primer álbum. Recuerdo cuando compré el CD “Tortured Existence”, no me pareció gran cosa, al punto que lo terminé canjeando.

Para “Epidemic Of Violence” es todo al revés. El cuarteto suena hiperagresivo tras un murallón de riffs asesinos que arremeten por todos lados. Para tomar un punto de referencia, no se encuentran muy lejos de Kreator (Por la voz del bajista Steve Reynolds) o Dark Angel. Pocas veces escuché riffs tan demoledores y asesinos como en este CD, en “Human Dissection” y “Pyroclastic Annihilation” van desde el machaque controlado por medios tiempos a la velocidad con riffs que se clavan como dagas.

No sólo las guitarras escupen furia, en todos los temas hay coros gritados ya que los cuatro músicos participan en los mismos (En el booklet figuran cada uno con su instrumento y la aclaracion “Coros de revuelta”). La intro de “Carnivorous Obsession” recuerda a la de un tema de “Darkness Descends”, el resto es thrash rapidísimo pero con cortes de machaques que hacen desear el regreso de los rítmos frenéticos.

El resto de los temas sigue estos lineamientos… bases rapidísimas, Reynolds vociferando furiosamente, y riffs aplastantes de James Reilly y Derek Sykes (En el tema título y “Omnivore” te liman el cerebro), estos últimos responsables de que esta “epidemia de violencia” sea un disco imprescindible para el que esté buscando thrash a los palos y sin más vueltas.

Calificación: 8/10

miércoles, 10 de octubre de 2007

CANNIBAL CORPSE “Worm Infested” (EP, 2002, Death Metal)




Un ítem limitado que compré recientemente en Ebay. “Worm Infested” no es un EP convencional: en él se incluyen dos temas nuevos, uno viejo re-grabado, y tres covers de bandas muy diferentes entre sí. Nada de material de relleno para que los fans o coleccionistas completen la discografía como suele pasar en este tipo de lanzamientos. El resultado es un CD brutal, demoledor y con interesantes logros. Los dos nuevos temas se enrolan dentro de la línea musical habitual de Cannibal Corpse. “Systematic Elimination” debe ser de los mejores tracks que estos tipos hayan grabado en toda su historia, con una notable velocidad y violencia en toda su duración. “Worm Infested” está un peldaño más debajo, pero impacta con sus ejecuciones brutales. Ambos tracks recuerdan al sonido del CD “Vile”, bien gordo con cortes de rítmo y mucho machaque de batería por parte de Paul Mazurkiewicz.


La regrabación de “The Undead Will Feast” (Incluída en el debut “Eaten Back To Life”) es correcta y sin mayores agregados. Como ocurre en estos casos la versión suena mucho más contundente que la original simplemente por una cuestión de evolución y paso del tiempo. Las palmas para “Worm Infested” se la llevan los tres covers de Accept, Possessed y Metallica respectivamente. ¿Por qué?. La banda supo interpretarlos sin perder su sonido propio ni dejar escapar la “cadencia” de cada tema original. “Demon’s Night” (Accept) suena a Death Metal con estribillos metaleros, “Confessions” (Cantada por el guitarrista Jack Owen, toda una sorpresa tras el micrófono) recrea magistralmente los riffs asesinos de Larry Lalonde y Mike Torrao (El tema es del EP “The Eyes Of Horror”). Con “No Remorse” tiran la casa por la ventana, recrean excelentemente el clima adolescente y primal del tema incorporándole la brutalidad característica que poseen las composiciones y ejecuciones de Alex Webster y cía.

Mucha gente sostiene que Cannibal Corpse “repite” el mismo disco entrega tras entrega. Yo digo que tienen una forma de sonar muy definida y cambiarla alteraría la fórmula. Innovar a veces no sirve ya que se pierde el impacto en lo que a fuerza concierne. Mientras tanto, en este “Worm Infested” abundan tanto los gusanos como las sorpresas. Salvo el arte de tapa que como siempre tiene la estética que uno espera por parte de este quinteto de caníbales.

Calificación: 8/10

viernes, 5 de octubre de 2007

SLAYER "Show No Mercy" (1983, Thrash Metal)


Luego de haber sido masacrado por “Reign In Blood” y mientras me encontraba cursando el primer año de la facultad (1990), un compañero que escuchaba metal me pasó un cassette con este disco. Siempre fue un álbum que me gustó y que imaginaba mucho más brutal antes de escucharlo.

En “Show No Mercy” está todo el génesis del sonido Slayer, que comprende desde el punk, Venom, Mercyful Fate y la NWOBHM (New Wave Of British Heavy Metal), estilo que se hace escuchar en tracks como “Tormentor”, “Crionics” (Escuchar de 01:52 a 03:26, parece sección del primer disco de Iron Maiden), y en el sólo de “The Antichrist”.

Hay mucha velocidad y los infaltables sólos disonantes marca registrada de la banda. La furia más primitiva queda reflejada en “Evil Has No Boundaries”, “Metal Storm/Face The Slayer”, “Black Magic”, temas en donde la banda suena veloz y volcánica. Hay riffs que son una piña al mentón como los de “Die By The Sword” o “Fight Till Death”. O el arranque a lo Motörhead para desatar un vendaval con el tema título. Tom Araya usa mucho el cambio de voz gritada a aguda en todos los temas, y Dave Lombardo ya prometía todo lo que iba a plasmar en los discos siguientes. Kerry King y Jeff Hannemann ya empiezan a atacar con sólos y riffs muy disonantes, con ese sonido tan distintivo de la banda pero en un estado embrionario.

Un disco lleno de clásicos que la banda hoy en día sigue tocando en vivo. Un comienzo de una banda que marcaría la historia del metal más extremo “sin piedad”.

Calificación: 8/10

KISS "Destroyer" (1976, Hard Rock)


Este fue el tercer cassette que tuve del cuarteto neoyorkino. Me lo regalaron mis padres al volver de unas vacaciones allá por el año 1981. Tenía 9 años y estaba fascinado con todo lo que hacía la banda no sólo por su imagen (Muy fuerte para la época y con cierta mística en cada integrante), sino por la estridencia de su música. Ya comenté muchas veces que Kiss significa mucho para mí ya que ellos fueron mi inicio al rock y al metal. Tras tres discos en estudio llenos de rock crudo y fuerte, más un disco en vivo inolvidable que los consolida, la banda redobla la apuesta con “Destroyer”, sin dudas uno de los mejores discos de la banda y el más representativo en estudio de su etapa más prolífica musicalmente (Los setentas).

Se percibe un gran salto en calidad no sólo a nivel sonido, sino en sus composiciones. El productor Bob Ezrin es en buena parte responsable de los muy interesantes momentos que tiene este trabajo gracias a su aporte y trabajo en las varias orquestaciones que se escuchan en él. El sonido es más potente y sólido que nunca. El disco arranca con mi tema favorito de la banda en toda su historia, un verdadero himno del rock con esos riffs de arranque y la intro “a bordo del auto y a toda velocidad”: el inmenso “Detroit Rock City”, con ese bridge en donde Paul Stanley y Ace Frehley puntean ferozmente que recuerda en algo a un jazz. Llega un tema más “fiestero” como lo es “King Of The Night Time World”, con un gran estribillo y coro.

Gene Simmons dice presente con su personaje de murciélago con un track lento, enojado, monolítico, pesado, lleno de efectos infernales llamado “God Of Thunder” que vaya a saber a cuantas bandas de metal extremo habrá influido (Death llegó a hacer un cover de él). “Great Expectations” es encarado nuevamente por Simmons pero el enfoque es netamente orquestal y emotivo, con unos coros que estallan como fuegos artificiales bajo melodías pomposas, y tal vez sea un antecedente de lo que más tarde sería la orientación musical que adoptaran en el disco conceptual “(Music From) The Elder”.

Los tres temas que siguen son puro rock and roll arrollador: el ardor y groove atorrante presente en “Flaming Youth”, la potencia y coros femeninos de “Sweet Pain”, y las violas gemelas que Paul/Ace meten junto al bajo de Gene con otro de en ese himno llamado “Shout It Out Loud”, en donde hay otro gran coro (y van), con Stanley y Simmons dividiéndose las voces, el resultado es un track que rockea tremendamente. “Beth” es un lento correcto y breve en su duración cantado por Peter Criss, en donde convergen pianos, violines y orquestaciones certeras.

Se cierra la placa de la mano de otro rock vibrante y adictivo en su coro (¿Clave de los temas de Kiss? Creo que sí), “Do you Love Me?” tiene a un Paul Stanley que vocalmente suena tanto aguerrido como melódico (Escuchar la intro junto a la atronadora batería de Peter), con ese estilo vocal tan personal que posee y lo convierte en un cantante perfectamente identificable.

Kiss con este disco llegó a uno de sus puntos más altos en su historia, y ratificaba su inmensa popularidad en los Estados Unidos. No sólo era la imagen, las botas, y el logo luminoso de la banda en vivo, la música tenía lo suyo aunque sus detractores insistan con lo contrario.

Es así, esta banda es amada u odiada. El termino medio casi no existe.

“Destroyer” hizo historia de la mano de una banda que venía en ascenso vertiginoso. El grupo logró gracias a este disco un grado de madurez musical y profesionalismo compositivo que lo elevó al rango de banda de primera línea, consolidándose como tal para el futuro.

Calificación: 9/10

PD: Dedico esta review a mi amigo Fernando Boido, con quién tambien hacemos "Esenciales Del Rock", gran fan de Kiss y un gran entendido del rock en general a quién consulté frecuentemente vía mail para ver como iban quedando lo que ahora es este post, y supo agregar conceptos muy valiosas que se me estaban pasando por alto. Con él los vimos en ese inolvidable Obras, el día Lunes 5 de Septiembre de 1994. Inolvidable para los que lo presenciamos....